La acabo de ver y, no sé Uds., pero a mi, me marcó.
Me ha sorprendido gratamente, creo logra captar, con sencillez, la profundidad de la vida.
Si hacen cklic en el cartel, podrán acceder a ella, online.
Me hizo volver a los orígenes, a como todo debe ser.
14 de junio de 1935. Estamos en otoño, pero el calor, sigue apretando y no parece muy dispuesto a dar un respiro. En un lugar aislado en tierras de Paraguay, Cándida y Ramón, un matrimonio anciano de campesinos espera el regreso de su hijo, que partió al frente, para luchar en la guerra del Chaco. También esperan la llegada de la lluvia (que a pesar de los pronósticos no llega nunca), del viento (que no sopla), que el calor desaparezca (pero que sigue impertérrita a pesar de la estación), que la perra deje de ladrar (aunque nada consigue dejar que ladre) y por último, esperan que las cosas mejoren. Y ese instante de eternidad se sitúa entre el pasado y el futuro por llegar. Pero dentro de la pareja cada uno ve las cosas a su manera: Ramón, el padre, hace frente a la espera con optimismo, mientras que Cándida, la madre, está convencida que su hijo ha muerto y que es inútil esperar nada. Pero los papeles se invierten durante la espera: el padre y la madre reciben una señal del hijo que les va a hacer cambiar de actitud y de postura.













Ustedes y nosotras dijimos
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